Por Mayra Montero
Diferentes historias que llevarán a Agustin, el protagonista de Púrpura profundo, a descubrir senderos insospechados, desde ménages à trois hasta torturadas relaciones de corte sadomasoquista, pues cada intérprete toca en él una cuerda muy distinta.
Pero de lo que no cabe duda es de que, para Agustín, la música ha estado siempre vinculada a la pasión sexual; para él, conquistar al músico significa poseer no sólo a la mujer ( o al hombre), su carnalidad -el púrpura profundo, en última instancia-, sino también saberse dueño de una implacable, irrepetible melodía: la Música, con mayúscula, que ambicionamos todos.